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Por qué una marca personal potente es hoy una ventaja competitiva

Foto del escritor: Ubalda Medina
Ubalda Medina
9 sept
6 min de lectura
Tu marca personal como ventaja competitiva

Durante mucho tiempo, para un profesional independiente la principal preocupación era hacer bien su trabajo. Tener conocimientos, experiencia, buenos clientes y conseguir que estos hablaran bien de él. La recomendación boca a boca era, y continúa siendo, una de las herramientas de marketing más poderosas.


Pero algo ha cambiado.


Hoy, antes de contratar a un profesional, colaborar con él o simplemente tenerlo en cuenta, es muy probable que alguien busque su nombre en Internet. ¿Qué encuentra? ¿Una página web? ¿Un perfil de LinkedIn actualizado? ¿Artículos? ¿Vídeos? ¿Opiniones? ¿Una trayectoria profesional reconocible? ¿O prácticamente nada?


Y lo más importante… ¿la IA de Google te menciona? ¿Sales en la respuesta que da ChatGPT cuando alguien busca sobre una determinada temática en esta plataforma?


En un entorno en el que nuestra identidad profesional también se construye en el mundo digital, ser bueno ya no siempre es suficiente. También hay que ser visible.


Y aquí aparece un concepto cada vez más importante: la marca personal.

 


Tu marca personal ya existe incluso si no la estás trabajando


Cuando hablamos de marca personal no estamos hablando únicamente de tener un logotipo, elegir unos colores corporativos o publicar fotografías profesionales en redes sociales.


La marca personal es, fundamentalmente, lo que los demás perciben de ti como profesional.


Es aquello que hace que alguien piense en ti cuando surge una determinada necesidad.


Si una empresa necesita ayuda para mejorar su estrategia, ¿hay alguna posibilidad de que aparezca tu nombre entre las primeras opciones? Si alguien busca un especialista en marketing, liderazgo, ventas, recursos humanos o comunicación, ¿tu presencia digital transmite que tienes conocimientos y experiencia en ese ámbito?


Una marca personal potente consigue precisamente eso... ocupar un espacio en la mente de otras personas.


Y para conseguirlo hay que trabajar tres elementos: conocimiento, diferenciación y visibilidad.


Puedes saber muchísimo, pero si nadie lo conoce, difícilmente podrá convertirse en una oportunidad profesional.


Puedes ser extraordinariamente bueno en lo que haces, pero si tu propuesta es indistinguible de la de otros cientos de profesionales, será complicado que alguien tenga una razón para elegirte.


Y puedes tener una propuesta de valor fantástica, pero si no apareces en los lugares donde están tus potenciales clientes… será como tener una tienda extraordinaria escondida en una calle por la que nadie pasa.

 


La visibilidad no consiste en hablar de ti constantemente


Uno de los errores más habituales cuando se empieza a trabajar la marca personal es pensar que hacerse visible significa hablar permanentemente de uno mismo.


No necesariamente.


De hecho, una de las mejores formas de construir una marca personal es hablar de aquello que sabes y ayudar a los demás con tu conocimiento.


Compartir una reflexión, explicar un concepto, analizar una tendencia, dar una recomendación, contar una experiencia, mostrar un caso práctico, cuestionar una idea extendida…


Responder a una pregunta que tus potenciales clientes se hacen.


Cuando haces esto de forma constante, ocurre algo muy interesante… dejas de ser simplemente "un profesional que ofrece un servicio" y empiezas a convertirte en una referencia en aquello que haces.


La venta deja entonces de comenzar cuando presentas tus servicios. Puede comenzar mucho antes, cuando alguien consume uno de tus contenidos y piensa… "esta persona sabe de lo que está hablando".


 

¿Dónde puedes hacerte visible?


Existen muchas maneras de construir una presencia profesional en Internet. No todas requieren el mismo esfuerzo ni producen exactamente el mismo resultado.


Lo importante no es estar en todas partes. Es elegir aquellos canales que mejor encajan con tu actividad, tu personalidad y el público al que quieres llegar.


1. LinkedIn: autoridad profesional


LinkedIn se ha convertido en uno de los espacios más interesantes para construir una marca personal profesional.


Su principal ventaja es que el contexto ya es empresarial y profesional. Las personas que están allí no necesariamente están buscando comprar algo, pero sí están abiertas a conocer profesionales, empresas, ideas y oportunidades.


Publicar contenido propio permite demostrar conocimientos sin necesidad de decir constantemente "soy experto en esto".


Un artículo sobre una problemática concreta, una reflexión sobre una situación empresarial o un análisis de una tendencia pueden funcionar como una auténtica tarjeta de presentación.


Además, LinkedIn permite algo especialmente interesante… crear relaciones antes de necesitarlas.


Un profesional que comparte conocimiento de manera constante puede generar una red de contactos que, con el tiempo, se transforma en clientes, colaboradores, prescriptores, oportunidades laborales o proyectos.

 

2. Una página web: tu territorio propio


Las redes sociales son importantes, pero tienen una característica que conviene no olvidar… no son tuyas. Tu página web sí.


Una web profesional permite explicar quién eres, qué haces, cuál es tu propuesta de valor, qué experiencia tienes y cómo pueden ponerse en contacto contigo.


Pero existe otra ventaja fundamental: el posicionamiento en buscadores.


Cuando alguien busca tu nombre o una solución relacionada con aquello que haces, disponer de una web correctamente trabajada puede ayudarte a aparecer en esos resultados.


Por eso, una página web no debería ser simplemente un escaparate estático. Puede convertirse en el centro de operaciones de tu marca personal.

 

3. Un blog: convertir conocimiento en activos digitales


Escribir artículos tiene una enorme ventaja... cada contenido que publicas puede seguir trabajando para ti mucho después de haberlo publicado.


Un post en una red social puede tener una vida útil muy corta. Un buen artículo puede seguir siendo encontrado meses o incluso años después.


Además, escribir obliga a ordenar las ideas.


Y cuando eres capaz de explicar con claridad un tema complejo, también estás demostrando que lo conoces.


Un blog puede ayudarte a posicionarte en buscadores, generar tráfico hacia tu web, demostrar experiencia y ofrecer contenido de valor a potenciales clientes.


En definitiva, escribir es una forma de hacer visible tu conocimiento.

 

4. Vídeo: mostrar quién eres


El vídeo aporta algo que otros formatos no consiguen con la misma facilidad, ya que permite mostrar tu personalidad.


La voz, la manera de expresarte, la capacidad de comunicar y hasta la forma de afrontar una pregunta contribuyen a construir confianza.


No hace falta convertirse en creador de contenido a tiempo completo.


Un profesional puede utilizar el vídeo para explicar conceptos, responder preguntas frecuentes, comentar tendencias, compartir experiencias o desarrollar pequeñas píldoras formativas.


Y existe una ventaja adicional... un mismo vídeo puede convertirse posteriormente en diferentes contenidos para otros canales.

 

5. Podcast y entrevistas: asociarte a conversaciones relevantes


Participar en podcasts, entrevistas, webinars o eventos digitales también es una excelente forma de ganar visibilidad.


En este caso no eres tú quien tiene que construir todo el contenido desde cero. Te incorporas a una conversación en la que puedes aportar tu conocimiento.


Además, aparecer junto a otros profesionales permite generar algo muy valioso… transferencia de credibilidad.


Si una persona o medio reconocido considera interesante contar contigo, esa asociación también puede reforzar tu posicionamiento.


6. Eventos y conferencias: visibilidad más allá de Internet


Aunque hablamos de entorno digital, no deberíamos olvidar el mundo físico.


Dar una conferencia, participar en una mesa redonda, impartir una formación o acudir como ponente a un evento puede generar posteriormente muchísimo contenido digital.


Una intervención puede convertirse en fotografías, vídeos, artículos, publicaciones, entrevistas o testimonios.


Por eso, la visibilidad online y offline no deberían entenderse como mundos separados. Lo ideal es que se alimenten mutuamente.


 

La clave es tener algo que decir


Existe una obsesión creciente por la frecuencia de publicación. ¿Cuántos posts debo publicar? ¿Cuántos vídeos? ¿Cada cuánto tiempo?


Son preguntas legítimas, pero probablemente no sean las más importantes.


La primera pregunta debería ser... ¿qué quiero que alguien piense de mí después de consumir mis contenidos?


Una marca personal potente necesita un posicionamiento reconocible.


Si hablas de diez temas diferentes sin ninguna conexión… puedes conseguir visibilidad, pero será difícil construir una asociación clara.


En cambio, cuando existe un territorio profesional definido y repites determinados conceptos, ideas y valores desde diferentes perspectivas, empiezas a construir reconocimiento.


No se trata de decir siempre lo mismo. Se trata de ser reconocible, aunque estés hablando de cosas diferentes.


 

La constancia construye confianza


La marca personal no se construye con una publicación viral.


Se construye con cientos de pequeñas interacciones.


Una persona descubre un artículo tuyo. Otro día ve un comentario. Más adelante escucha una entrevista.


Meses después alguien le recomienda tu nombre. Entonces entra en tu web y encuentra más contenidos. Y finalmente piensa... "creo que esta persona puede ayudarme".


La decisión de contratar a un profesional independiente tiene un componente de confianza enorme. El cliente no compra solamente conocimientos. Compra también seguridad.


Y la visibilidad continuada permite reducir una de las principales barreras de cualquier contratación... la incertidumbre.


Cuanto más conoce alguien tu forma de pensar, tus conocimientos y tu manera de trabajar… menos desconocido eres para esa persona.


 

Tu marca personal puede convertirse en un activo profesional


Quizá esta sea la razón más importante para trabajarla.


Una marca personal no debería plantearse únicamente como una herramienta para conseguir clientes hoy.


Es un activo que puede acompañarte durante años.


Tu empresa puede cambiar. Tus servicios pueden evolucionar. Puedes cambiar de sector, lanzar un nuevo proyecto, asociarte con otras personas o comenzar una nueva etapa profesional.


Pero tu reputación, tu conocimiento y el reconocimiento que hayas construido alrededor de tu nombre pueden permanecer.


Por eso, invertir en marca personal es invertir en una carrera profesional más independiente y con más posibilidades.


No significa convertirse en famoso, ni tener miles de seguidores. Tampoco significa publicar todos los días.


Significa conseguir que, cuando alguien piense en una determinada necesidad profesional, exista alguna posibilidad de que piense en ti.


Por eso, una marca personal potente es hoy una ventaja competitiva.

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